lunes, 28 de diciembre de 2009

Un poema de Escandar Algeet


EL ARQUITECTO SIRIO, MI VIEJO

Déjame que te llame viejo en las próximas líneas.
ahora que estás cocinando el kipi y el bahmi y toda esa comida de tu país,
mientras la Tere hace ruidos en la silla de ruedas
y la Pili la mira de reojo mientras finge ver la tele,
te diré viejo
porque lo he escuchado otras veces y suena cariñoso
y yo siempre te he dicho papá
y en ocasiones incluso te he llamado por tu nombre.

Viejo,
tú y yo somos como dos extraños que no hablan
de nada.
En verdad nos parecemos poco y en otras cosas demasiado.
Nunca nos pondremos de acuerdo, viejo, en qué carajo es vivir la vida,
nunca votaremos el mismo partido político,
nunca haremos el mismo trabajo,
pero en el fondo, viejo, bien que nos entendemos,
por eso de que compartimos apellido
y sangre
y pasado
y ahora entiendo todos los años que te pasaste durmiendo fuera,
las interminables partidas lejos de casa,
todas las veces que no estuviste y que ahora veo que sí
solo que yo no sabía verte,
ahora entiendo viejo que has formado una familia
lo mejor que has sabido
y te aseguro que es la leche lo que has hecho luchando
y luchando
y luchando
y bueno, viejo, ahora entiendo esa mirada
que pones cuando miras abajo,
al suelo,
imaginando tal vez la vida al otro lado del Mediterráneo,
imaginando la tierra donde dejaste raices
y no volviste después
hasta después de tantos años
con visado de turista.
Ahora entiendo viejo que a ti no te lo han regalado,
que te has pringado la cara
y los huevos,
y te has dejado la piel y la escamas
en conseguir un hinchazón de alma
en todo lo que te rodea.
Siempre presente viejo,
mientras cocinas en la cocina
el plato que yo comeré mañana
pienso que hay cosas que se piensan por escrito
y se dicen con la mirada.




Escandar Algeet. Alas de mar y prosa.
Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker. 2009.
Foto de José Naveiras.

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