Por ahora no es nada más que un proyecto, aunque ya tiene forma de libro. Quién sabe si encontraré algún editor lo suficientemente loco como para interesarse.
Hace 14 años, mis padres celebraron sus bodas de plata con un viaje a París. Menos de un mes después a mi padre le diagnosticaban un cáncer de esófago y, tan sólo 7 meses después, moría. Fue su último viaje sin tener en mente una enfermedad, sin temer el paso del tiempo y ser conscientes del deterioro, aunque ya durante aquellos días sufría molestias a la hora de comer.
Por ahora dejo sólo la portada, un proyecto que parte como personal pero que en mi cabeza ya ha sufrido varias transformaciones.
Empieza a anochecer, y en el coche la voz
grabada de Neruda recita sus poemas.
Entre roncos camiones nuestros faros
se adentran en la lluvia. Parece que buscaran
a una niña olvidada en una tumba
y el poema que él nunca le escribió.
Ególatra y patético, mi héroe
¿llegó a sentir alguna madrugada
que amar no es escribir cantos de amor?
Pobre Neruda, pobre gran poeta
llorando bajo tierra por la niña
que le esperó en un viejo cementerio
en los campos violeta y amarillos de Holanda.
Los poemas la ocultan como a un pájaro muerto
que el viento va cubriendo de hojarasca.
PARÍS
Venía atravesando una ciudad
construida con sueños y recuerdos.
No recordaba el nombre del hotel
ni dónde estaba. Se lo hizo recordar,
desde el Jardín du Luxembourg,
el olor de una hoguera de hojarasca.
¿Cómo salvar los días consumiéndose
en el montón de hojas del pasado?
Y de pronto vio el rótulo : Hotel de L´Avenir.
Ella seguía allí esperándolo.
Y con una sonrisa le dijo : al fin has vuelto. Lo único decente que hay en ti nunca ha salido de esta habitación, de aquí conmigo. EL SOBRINO DE VAN GOGH
Es el hijo de Theo, pero ya no le queda
ninguno de los cuadros -dados o malvendidos-
del tío Vincent, tan buscados hoy.
Ha recordado el trapo de cocina
que, jugando con él, una vez le pintó.
Remueve todo, busca el girasol
que lo ha de liberar de la miseria.
No sé si lo encontró: lo que importa es saber
que entre los trapos que hay en la memoria,
entre la mala suerte y los errores,
nos queda alguna cosa de valor.
Quizá de un gran valor. Quién sabe si jamás
hemos tenido nada tan valioso.
NOTA
Autopista
Malva Marina era la hija deficiente que Neruda no volvió a ver desde que la niña tuvo dos años. Murió en 1942 a los ocho años, y está enterrada en el cementerio de Gouda, en Holanda. Cuando en las vidas de las personas sucede algo que sobrepasa a su capacidad de asimilación, algo sobre lo que no se había pensado nunca (porque se considera impensable), la primera reacción es el rechazo, la huída. Yo tuve la suerte, en una situación parecida, de no poder huir. Neruda no tuvo esa suerte. Pero pienso que un día el poeta supo que amar no consiste en recibir sino, sobre todo, en dar. No hay nada en el mundo capaz de cerrar una herida como esta: la violencia de su silencio y de sus huidas creo que así lo confirman.
Joan Margarit. Cálculo de estructuras. VISOR LIBROS. 2005.
Me siento cómodo
sobre el escenario del poema.
Escribiendo a una persona
que ni conozco
ni me conoce,
aunque ambos nos buscamos sin saberlo.
Nos unen un mismo afán o una misma
carencia. Un desconocido
ante el que no me avergüenza desnudarme:
sé que nunca me podrá tocar.
Jacob Iglesias.Horas de lobo. Editorial Origami, 2012.
En 1982, tras la muerte de Carol
Dunlop, Cortázar escribe a su madre y a su hermana para darles la noticia. Me
parece increíble la forma tan bella que tiene de describir ese momento, jugando
con las palabras hasta en un momento de tanto dolor.
París, 10 de noviembre
de 1982
Mi querida mamá, querida Ofelia:
Les
escribo estas líneas a las dos después de haber recibido las últimas cartas que
me enviaron. Hubiera preferido escribir a mano, pero en estos días me resulta difícil
y prefiero la máquina para que puedan leer sin dificultad en vez de descifrar
garabatos.
Tal
vez lo sepan ya por Aurora, que me dijo que iba a escribirles en seguida. Carol
se me fue como un hilito de agua entre los dedos el martes 2 de este mes. Se
fue dulcemente, como era ella, y yo estuve a su lado hasta el fin, los dos
solos en esa sala de hospital donde pasó dos meses, donde todo resultó inútil.
Hasta el final estuvo segura de que mejoraría, y yo también, pero en los dos
últimos días solamente ella, por suerte, conservó su esperanza que yo había
perdido después de hablar con los médicos. De ninguna manera se lo di a
entender, la acompañé como si nada hubiera cambiado, y en las últimas horas
conseguí que ya nadie entrara a molestarla y me quedé a su lado cuidándola,
hasta que el último calmante que le habían dado la fue adormeciendo poco a
poco. No supo nada, no sufrió nada en ese momento final. La enterré el viernes
en el cementerio de Montparnasse, un barrio que ella amaba mucho, y todos
nuestros amigos estuvieron con ella y conmigo. Puedo decirles, porque pienso
que les hará bien, que me acompañaron como ustedes lo hubieran hecho de estar
aquí, y eso me ayudó a soportar un poco mejor la distancia que me separaba de
Buenos Aires y el hueco infinito de la ausencia de mi Carolita tan querida.
No
puedo escribir mucho, me es difícil y ustedes comprenderán. Ya llegará el día
en que les hable –ojalá que allá, con ustedes- de estos años en que fuimos tan
felices. Ahora, mañana, me voy al sur de Francia, a casa de unos amigos que
tanto nos cuidaron cuando Carol estuvo enferma hace 4 años y yo el año pasado.
Aurora ha querido venir conmigo, y su compañía me hace y me hará mucho bien.
Cuando ella vuelva a París, pues sólo tiene dos días libres, yo seguiré a las
Baleares, donde tengo amigos queridos, y luego regresaré a París pasando por
Barcelona. Estaré ausente dos semanas, y creo que sólo así podré habituarme a
la vuelta a este departamento tan lleno de Carol, tan habitado por ella.
Sé
que les escribiré con más ánimo, y no tengan miedo por mi salud, que es buena.
Me cuido porque tengo la obligación de seguir viviendo por ustedes y por mi
trabajo a favor de la libertad de tantos pueblos oprimidos. Les mando a las dos
todo mi cariño, y mi recuerdo constante,
He decidido deshacerme de algunos
libros que hay por mis estanterías. Son libros que o ya no me interesan o no me
han gustado o no he leído y creo que nunca haré. He decidido cambiarlos por
otros que sí quiero y en cambio no tengo. Para eso voy a poner una lista que
iré actualizando con los títulos que busco, por lo que si tenéis alguno de
ellos cogiendo polvo podéis cambiarlos por otro que os pueda interesar. En la
lista indicaré el formato de los que ofrezco, para que se pueda tener en cuenta
a la hora de hacer los cambios. Si alguien tiene títulos diferentes a los que
busco o quiere comentarme cualquier cosa, puede dejar un comentario o mandarme
un email.
LIBROS QUE TENGO PARA CAMBIAR:
Ana R. Cañil - La mujer del maquis – Espasa
Eduardo Punset – El viaje a la felicidad – Booket (BOLSILLO)
Bernard
Cornwell – Northumbria, el último reino– Edhasa (BOLSILLO)
Bernard
Cornwell – Svein, el del caballo blanco– Edhasa (BOLSILLO)
Bernard
Cornwell – Los señores del norte– Edhasa (BOLSILLO)
Hubert Selby Jr – Requiem por un sueño – Sajalin
Tomas
Bernhard – El frío – Anagrama
David Vann –
Sukkwan Island – Booket (BOLSILLO)
Edward Bunker – La educación de un ladrón – Alba editorial
Yasunari Kawabata - El
rumor de la montaña – Austral (BOLSILLO)
Charles Bukowski – Fragmentos de un cuaderno manchado de
vino – Anagrama
LIBROS QUE BUSCO (no indico editoriales ya que en algunos
casos se habrán editado en varias)
Juan Filloy – Caterva
Julio Cortázar – Los autonautas de la cosmopista
Julio Cortázar – Cartas a los Jonquières
Julio Cortázar - La vuelta al día en ochenta mundos
Ravi Shankar – Mi música, mi vida
Mohatma Gandhi – Autobiografía. La historia de mis
experimentos con la verdad
Sylvain Tesson – La vida simple
Fernando Pessoa - El libro del desasosiego
James Joyce - Ulises
Con el paso de las semanas actualizaré ambas listas, tanto con
más libros que cambio como con otros que busco. Cualquier comentario o duda, ya
sabéis, comentario o mail.