domingo, 28 de febrero de 2010

Gente honrada


La semana pasada, durante mi ducha matutina, el agua caliente se convirtió en fría. Se acababa de joder el calentador eléctrico. Hicimos algunas consultas y un familiar nos dijo que se había estropeado la resistencia. Que saldría más caro arreglarlo que comprar uno nuevo. Con esa resolución, fuimos a unos grandes almacenes. Nos atendió un hombre y le preguntamos por los precios. Uno de los más baratos, adecuado para nuestras necesidades, rondaba los 300 euros. Y no basta con comprarlo: necesitas a alguien para que desmonte el anterior y coloque el nuevo. Con la mano de obra incluida, la cosa ascendía al doble: en torno a los 600 pavos. Vale, le dijimos, nos lo pensaremos. Luego fuimos a una de las pequeñas y modestas tiendas del barrio. Sólo por si acaso. El dueño, que nos había arreglado un par de chaperones en el piso, nos ofreció un calentador que, con la mano de obra, estaría en torno a los 240 o 250 euros. Aceptamos. A la mañana siguiente, llamaron para que un técnico fuera a revisar las características de la máquina antigua. Al verla, me preguntó qué le pasaba. Debe ser la resistencia, dije. Y el tipo contestó: Si sólo le pasa eso, puedo cambiarla en media hora. A mí me da igual, yo voy a ganar más dinero si compráis el calentador nuevo. Pero, hombre… es una pena gastar tanto y la reparación cuesta menos; mucho menos. Le dije que adelante. Y, por sólo 80 euros, cambió las resistencias y tuve agua caliente unas horas después. De camino a la tienda, para pagar, comentamos la jugada: ya no queda gente honrada, gente capaz de perder dinero para ayudar a un cliente. Así funcionaban los viejos negocios de barrio, hoy casi extintos. Ese trato se ha perdido. Le dimos las gracias al hombre. Y respondió algo que no voy a olvidar nunca: Somos los últimos de nuestra especie. Sí, amigo, pensé, la gente honrada es una especie en extinción.

José Angel Barrueco

sábado, 27 de febrero de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

Man Blowing a Bubble

Pablo Lukas


Probablemente, una de las personas con más mundo interior que conozco. Comparto con él tantas cosas que enumerarlas sería dificil. Sólo sé que algo especial nos une y cuando nos juntamos hacemos de deambular algo especial. Y si no vale con todo esto, la buena noticia es que dentro de poco se autoeditará un libro con microcuentos que, sinceramente, merecen mucho la pena. Así que ya sabéis, no dudéis en comprarlo y en sumergiros en esa infinita imaginación que tiene.


El domador de esfinges.

En el circo fantástico del Profesor Ambrosius, el trabajo más laureado y difícil al que podía aspirar un cuidador era el de domador de esfinges. Estas únicamente podían ser sometidas por el poder del intelecto,a diferencia de las quimeras,grifos y demás criaturas, que obedecían, como cualquier bestia, a base de premios y chasquidos de látigo. Por ello, la preparación del domador de esfinges era la más árdua y costosa. El aspirante debía dedicar muchos años al estudio y a la meditación, convertirse en un erudito y sabio en cualquier materia, de tal modo que su vasto bagaje fuera capaz de dar respuesta a todas las posibles preguntas a las que, en el futuro, sería sometido.
Pues únicamente derrotando a las esfinges en el campo de la sabiduría era posible que estas aceptaran su parte del trato.


Tu ventana.

Muchas mañanas tenía que ir frente a tu casa para recoger a mi sombra, que se había quedado mirando tu ventana al pasar ante ella la noche anterior.


Restos.

Encontró bajo su almohada restos de sus sueños.


Sentirse árbol.

Se inyectó savia de árbol en sus venas, y a partir de entonces entendió el silencio, y nunca más volvió a refugiarse de la lluvia.


Alas de mariposa.

Escribía, con extraordinaria delicadeza y sin procurarles el más mínimo daño, en las alas de las mariposas, los poemas de amor que ella nunca leería.


Qué fue de Peter Pan.

Un día de debilidad, mucho tiempo después de la muerte del Capitán Garfío, atenazado por la curiosidad y el aburrimiento, Peter Pan, buscando una nueva aventura, decidió crecer. Los niños perdidos al verse traicionados por su jefe, lo rechazaron.
Muchas años han pasado desde entonces, y ahora a Peter se le conoce como el Capitán Pan.


martes, 16 de febrero de 2010

...


Hemos introducido
la pizza casera en el horno
y ahora sólo queda esperar.

Un par de vasos de vino,
sentarse en el suelo en pijama,
entrelazar las piernas,
hablar.

La plenitud
viene así,
en algo cotidiano,
en una cocina,

feliz.




Javier Das. Poema inédito.

miércoles, 10 de febrero de 2010

En nou anys


El jueves pasado, en la noche de Casimiro Parker, leí tres poemas en Valenciano. Para mí es muy especial el haberlos traducido y aunque sé que tendrá errores, quiero colgar aquí uno de ellos. Ya tengo en mente traducir más, pero esta vez me gustaría contar con alguien que me ayudase. Tiempo al tiempo.


EN NOU ANYS


En nou anys
he tingut quatre parelles,
he vixcut en tres llocs diferents,
he tingut un accident de tràfic,
he escrit centenars de poemes,
m'he tatuat dues vegades,
he assistit a classes de disseny gràfic,
he treballat en DHL,
m'he tret el permís de conduir,
m'he canviat diverses vegades de pendents,
m'he comprat una acordió,
he conegut a poetes,
he canviat de ciutat,
he vist les millors pel•lícules de la meva vida,
he viatjat a Amsterdam,
he viatjat a Lisboa,
he fet l'amor per primera vegada,
he plorat,
he celebrat vuit aniversaris,
he tingut dos gats,
m'han regalat una bici,
he vist la major nevada que recorde sobre Madrid,
he conegut el que és la depressió cara a cara,
he llegit molts llibres,
he intentat aprendre màgia,
he perdut diversos amics,
he trencat diversos parells de sabatilles,
he après a tocar el piano,

en nou anys
he intentat portar a terme
l'única cosa que vaig aprendre aquell dia,
que la vida cal viure-la cada hora,
cada dia,
cada minut,

en nou anys
no he pogut compartir
res d'això amb tu,
i em dóna vertigen pensar
la llista que podré escriure
amb tot el temps que em queda així.

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