Si te acostumbras como yo a soñar solo y a despertar solo en el lado izquierdo de tu lecho conyugal,
el lado del corazón,
has de entender metértelo bien en la cabeza que un día cualquiera el menos pensado ese corazón tuyo del lado del cuál duermes se transformará al tacto en la sábana de otro extremo de tu lecho conyugal:
Te fuiste a morir en la misma fecha que aquel que te había jodido la vida; nada personal por su parte: te la jodió a ti como a tantos otros.
En el momento me pareció una coincidencia con más mala leche que otra cosa: una ironía fúnebre, una carcajada de la calavera. Pero luego pensé que tú reirías la última, que noviembre sería el mes de las madres que guardan la ternura y la dignidad en un cofre rodeado de pinos y regatos; no el mes de los que se van entre tubos, ajenos a la muerte como estuvieron ajenos a la vida, y que yacen incorruptos admirando la solidez del mármol.
Una última cosa, madre: sé por ti que hay ideas que atentan contra el corazón. Dicho de otro modo: tener corazón no permite tener ciertas ideas. Y ninguna otra vida ninguna otra muerte me convencerá de lo contrario.
Poema de Ana Pérez Cañamares, protagonizado y recitado por ella. Video de Patty de Frutos.