sábado, 9 de enero de 2010

Un poema de Kirmen Uribe


VISITA


La heroína es tan dulce como hacer el amor,
decía ella en otro tiempo.

Los médicos dicen que no ha ido a peor,
día va y día viene, y que nos lo tomemos con calma.
Hace un mes que no ha vuelto a despertar,
desde la última operación.

Y sin embargo seguimos visitándola todos los días
en el sexto box de la unidad de cuidados intensivos.
Al entrar, el enfermo de la cama de enfrente lloraba,
no ha venido nadie a visitarme, le decía a la enfermera.

Hace un mes que no oímos la voz de mi hermana.
No veo como antes toda la vida por delante,
nos decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor.

Ahora sólo le hablamos mi madre y yo.
Mi hermano, antes, no decía gran cosa;
ahora ni siquiera viene.
Mi padre se queda en la puerta, callado.

No duermo por las noches, nos decía mi hermana,
tengo miedo a dormirme, miedo a las pesadillas.
Las agujas me hacen daño y tengo frío,
el suero me enfría las venas.

Si pudiera huir de este cuerpo podrido.

Mientras tanto dame la mano, decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor.




Kirmen Uribe
. Mientras tanto cógeme la mano. Visor Libros. 2008.

viernes, 8 de enero de 2010

Love comes to me




otro con una buena barba..

Esta tarde, en Madrid

Pedro Casariego Córdoba


La vida
puede
ser
una
lata.


Hoy hace 17 años que Pe Cas Cor murió. Y nada mejor para homenajearle que saber que algunos de sus poemas inéditos están entrando a imprenta a mano de la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker.

lunes, 4 de enero de 2010

La hora del relevo



El Cultural de El Mundo ha seleccionado LOSER, de David González, como el segundo mejor poemario en español publicado en 2009. Ya era hora de algo así. Enhorabuena, David, bro.

Dos buenas noticias



Los dos libros digitales que ha sacado Groenlandia: Putas, de Pepe Pereza y Ya no leo tebeos de Wonderwoman, de Ángel Muñoz Rodríguez. En el libro de Pepe también podéis encontrar el prólogo de Ana Patricia Moya y el epílogo de David González, y en el de Ángel el prólogo que le escribí para el libro y el epílogo de José Ángel Barrueco.