viernes, 11 de septiembre de 2009

Un poema de David González


EL TIGRE


Javi tenía tatuado
un tigre en el antebrazo.
Bueno, no sé si era
un tigre o un leopardo,
algo así,
y se chutaba en las pintas
de la piel del animal
porque de esa forma
no se le notaban las marcas.
Y así siempre.
Hasta que un día
el tigre se cansó,
y le comió el brazo
de un mordisco.




David González.
El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.

martes, 8 de septiembre de 2009

Recital


24 de Septiembre
Café el Despertar
20.30h.
Entrada gratuita.


C\ Torrecilla del Leal, 18
Metro: Antón Martín.

Un poema de José Agustín Goytisolo


ENTRE NOSOTROS


En la habitación
de al lado,
en la misma
habitación
que hasta hace poco
era mía,
rodeada de los mismos
libros, en las
mismas librerías,
mirando los mismos
cuadros, sobre las
paredes mismas,
toda asombro,
vida, ojos,
amor, manos,
alegría,
canta y juega,
ríe, ríe,
una niña, una
niña.




José Agustín Goytisolo. Los poemas son mi orgullo. Editorial Lumen. 2003.

lunes, 31 de agosto de 2009

Un poema de Karmelo Iribarren


UNA MAÑANA DE INVIERNO


Apenas tengo recuerdos
con mi padre,
pero hay uno que perdura:

es una mañana de invierno,
me lleva sobre los hombros,
entramos en el bar
del barrio
y me deja en el suelo,
tambaleándome aún.

Y allí,
en aquel pequeño reino
de huesos de aceitunas
servilletas y rodajas
de limón,
a pocos metros,
entre los pies de un gigantón
con sombrero
y gabardina,

la veo
-y cómo brilla-

mi primera chapa de KAS.




Karmelo C. Iribarren. La ciudad. Editorial Renacimiento. 2002.

Entrevista a David González en Lamás Médula


Ana Patricia Moya Rodríguez entrevista a David González para la revista Lamás Médula.
Es una entrevista extensa y muy interesante, donde David dice cosas que hay que tener en cuenta a la hora de comprender la poesía que está intentando abrirse un hueco en estos días.
Después de la entrevista, el Kebran habla sobre la poesía de David y destaca un buen número de poemas de sus libros.
Muy interesante.


http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro3/esp_cordoba.htm

domingo, 30 de agosto de 2009

Un poema de Gustavo Caso Rosendi


TRINCHERA

Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo





Gustavo Caso Rosendi. Soldados. Poemario inédito.

domingo, 23 de agosto de 2009

Un poema de David González


SILVIA LA DEL PELO ROJO



Si te he de ser sincero
quedé con ella
con la sana intención
de llevarla en el coche
a un descampado
a echarle un polvo.

La encontré rara,
no sé,
no tenía chispa en los ojos,
estaba despeinada

¿Cómo es que te dio por llamarme?

y el jersey,
el jersey azul cielo,
lo tenía todo lleno
de quemaduras de cigarrillos,

No sé, tenía ganas de verte.

y estaba en los puros huesos.
Daba pena verla, y sin embargo,
ya ves, no sé, era
la misma tía con la que años atrás
iba por la calle gritando
sexo, drogas y guns n´roses
sexo, drogas y guns n´roses.

¿Sabes algo de Santi y de Flor?,
le pregunté mientras conducía.

Santi le ponía los cuernos a Flor
sin parar. Flor había tenido otro
hijo.

¿Y qué es de Carmen?

Carmen estaba de puta
en una barra americana.

¿Y de Juanjo?

¿No te enteraste?

¿De qué?

La palmó.
Una sobredosis.
El día de Nochebuena.

Y tú, ¿qué tal?
No sé quien me dijo
que te habías separado,
¿es verdad?

Sí.

¿Por qué? ¿Qué te pasó?

A mí nada. A él,
que era un hijoputa,
y un cerdo.

¿Qué te hacía?

De todo.
Me pegaba.
Se metía caballo
y luego llegaba a casa
y me pegaba,
me daba unas palizas de muerte,
y me forzaba sexualmente.

Lo dijo así. No dijo
me violaba
o me follaba a la fuerza. No.
Lo dijo así:

me forzaba sexualmente.

¡No me jodas!

Sí,
y hasta tuve que abortar.

¿No podías tener el hijo o qué?

Fue mi madre. No quiso
que lo tuviera. No quiso
que tuviera
un hijo
de ese hijo
de puta.

Di una vuelta a la ciudad,
y luego la llevé otra vez a casa.
Me sentía raro, mal,
¿sabes lo que te digo, no?,
como si fuera culpa mía
que le hubiera pasado todo eso.

Un día de estos te vuelvo a llamar.

No dijo nada.

Pero al levantarse
para salir del coche
se le subió un poco el jersey
y le dejó un trozo de espalda
al descubierto.
Ahí estaban las marcas.
Los renegrones.
Las cicatrices.

La historia
que me acababa de contar.




David González. El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.