
Debía esta entrada desde hace tiempo. Quería estar seguro de tener las palabras adecuadas, pero ahora que me siento a escribirlas no sé si harán justicia con un libro de esta calidad. David ha publicado lo que es para mí un libro maduro, un libro que recoge los poemas de alguien que ya ha recibido muchos golpes en esta vida y trata de ver las cosas desde otro punto de vista. Además, ha decidido rodearse de buenos amigos para colaborar con ilustraciones, fotos y dibujos, lo que aumenta la calidad del libro.
La verdad es que David es una apuesta segura cuando necesitas reconciliarte con la poesía. Aún noto como la saca de dentro, como se vacía, como me ataca con sus palabras, como me muerde con ellas. David consigue la intensidad que no encuentro en otros muchos poetas y que me hace estar largas temporadas sin encontrar un libro de poesía que realmente me apriete las entrañas.
Una vez más, un libro indispensable.La verdad es que David es una apuesta segura cuando necesitas reconciliarte con la poesía. Aún noto como la saca de dentro, como se vacía, como me ataca con sus palabras, como me muerde con ellas. David consigue la intensidad que no encuentro en otros muchos poetas y que me hace estar largas temporadas sin encontrar un libro de poesía que realmente me apriete las entrañas.
MOVE IT ON OVER
Mientras suena Move It On Over,
no dejo de pensar
en el autor de su letra y música,
en su muerte más que nada:
el Shakespeare de los campesinos
murió el día de Año Nuevo de 1953,
camino de un bolo en un cuchitril.
El Shakespeare de los montañeses
murió en el asiento trasero de su Cadillac
azul:
el sombrero Stetson
caído sobre la frente,
la guitarra, a un lado,
una botella de whisky al otro
y a sus pies
un frasco de clorhidrato de morfina.
Mientras suena Move It On Over,
no puedo dejar de pensar
en la amarga despedida de Hank Williams:
nunca llegó a saber
que con este tema, con Move It On Over,
había inventado,
adelantándose siete años en el tiempo,
el rock and roll
y lo más probable, tal y como leí en un libro,
es que en el momento de su muerte
ni siquiera fuera consciente
de que acababa de entrar
en un año
Nuevo.
David González. LOSER. Bartleby Editores. 2009.







