domingo, 21 de junio de 2009

Un poema de Michael Madsen


BEATING

Why do some men ask for a beating?
You can see it in their faces,
You know… they need it.
I beat a guy
With a tire iron once
who pulled a knife on me
and it felt so good
to break-the-bones
in-his-face and see him bleed.
I probably would’ve killed him…
If I hadn’t stopped---
I guess… we will both
remember each other.



Michael Madsen. The Complete Poetic Works of Michael Madsen, Vol. I, 1995 – 2005. (editado por Michael Naughton and Donna Novak)

viernes, 19 de junio de 2009

Un poema de José Ángel Barrueco


ASUNTOS PROPIOS

lo cierto es que mis hermanos y yo
no soportamos a nuestro progenitor

pero tampoco toleramos que alguien
ajeno lo insulte y se meta con él

los problemas familiares
los resolvemos entre nosotros

nadie nos ayudó entonces a odiarlo
y no queremos que nadie nos ayude ahora.



José Ángel Barrueco. No hay camino al paraíso. Ya lo dijo Casimiro Parker. 2009.

jueves, 18 de junio de 2009

Un poema de Raúl Núñez


Está bien, muñeca


Está bien, muñeca,
hace cinco días que le hablo de ti a mis amigos
y que me acuesto tarde por caminar de noche como un lobo.
Hace cinco días me regalaron una gran bota para el vino
y me dijeron que eso me iba a ayudar,
aunque no es cierto.

Pero sucede que esta tarde me compré un lápiz de colores
y estuve varias horas dibujando en la mesa de un bar
y me sentía muy bien
porque hacía mucho frío y yo tomaba café con leche
y por la ventana del bar
veía la llovizna que caía dulce sobre el Barrio Gótico.

Está bien, muñeca,
creo que ya es muy difícil que me pueda hacer daño,
aunque a veces cuando encendía un cigarrillo
tenía ganas de que estuvieras cerca
y me tomaras la mano
y me hicieras muecas divertidas, como antes,
lo reconozco.
Pero volvía a tomar el lápiz y dibujaba un niño con un globo
o un juglar pelirrojo que dormía en el campo
y realmente no te necesitaba.

Está bien, muñeca,
espero que no pase mucho tiempo hasta que puedas olvidarte de alguien
dibujando un juglar pelirrojo.
Quizás te parezca aburrido estar al lado mío en un bar
o inventarle historias a mis dibujos, es probable.

Está bien, muñeca,
me quedo otra vez solo, dibujando.
Yo no te prometo un viaje en auto-stop a la India
ni que dentro de un mes vamos a asaltar la Casa Blanca
ni que iré a las seis de la mañana a las fábricas
a regalarle fotos de Marx a los obreros.

Sólo te digo que quería encontrarte
para decirte que me hubiera gustado ver un hijo creciendo en tu barriga
y que también me hubiera gustado que tomáramos un vino juntos esta noche
y para decirte un montón de cosas mucho más tontas
que no son para escribir en un poema.


Raúl Núñez. Marihuana para los pájaros. Ediciones de Baile del sol. 2008.

miércoles, 17 de junio de 2009

Dos poemas de María Couceiro


María Couceiro tiene un poemario cojonudo, La Gran Actuación. Además está diseñado, ilustrado y maquetado por ella misma, lo que le concede más merito aún. Y bueno, además, recita de puta madre, lo que me quedó claro el otro día en Gijón. Este poemario tiene poemas que muerden, poemas que acarician y cuidan y poemas que te clavan las uñas o te avisan de que te estás acercando demasiado. En definitiva, una pasada.


*

Puedo ir y venir cien veces
sin involucrarme.
No os conozco, no os añoro
ni os cojo las manos.
Puedo ir a vuestro lado sin miraros.
No tengo ganas.
No me dais nada
ni vivos ni muertos.


*

Miles de días perdidos
corriendo, estresada,
puteada por jefes fascistas
e ignorantes
sin dormir...
Y de repente hay segundos
que llenan la vida de sentido.
Un momento de silencio,
el viento, el mar, tú...
Mierda!!
Llego tarde.
Me voy.
Te quiero.


María Couceiro. La Gran Actuación. Glayiu Editorial. 2009.

"No hay camino al paraíso" en La Opinión de Zamora

Es bueno levantarse con buenas noticias, y ésta es una muy buena.
Muchas gracias a J.H. por el artículo.


Barrueco se estrena como poeta con un libro que presenta tonos autobiográficos

El volumen «No hay camino al paraíso» recoge los textos del escritor zamorano y otras escrituras de Javier Das






J. H. Conocíamos al novelista, conocíamos al autor de obras teatrales, conocíamos al columnista (lo es en este periódico). Y, ahora, aparece el poeta. José Angel Barrueco publica «Le aplastaré con mis versos», que es letra hecha carne: porque ha surgido de la vida. Si el zamorano dice que el libro «gira en torno de la familia», así será.

Es testimonial y, quizá, duro con algunos aspectos del pasado. O tal se intuye. A veces, no obstante, hay que mirar hacia atrás, para continuar el camino, después, sin perder de vista el horizonte. El libro acoge 48 poemas, que se agrupan en tres secciones. El tono: Como un desahogo sereno, como una confesión valiente y, al mismo tiempo, un poco triste. Porque habla de soledades, de silencios, de sensaciones.
Son poemas narrativos. No admitían, seguramente, otro género y otra forma. Pero la emoción sobrevuela aquí y allí. Se cuentan cosas (¿sucesos o así?) y se convocan recuerdos. En ocasiones, aparece el apunte dramático. Son poemas que también recrean escenas. Pasados los años, el día de mañana... El tiempo suele ser buen lenitivo. No obstante, entre las libertades está la rebelión. Que puede ejercerse con aparente pasividad. Barrueco escribe: «El silencio, a veces, / es más poderoso que un puñetazo». Al menos, rotundo. Inapelable.
Una cuestión, tras la rápida lectura del poemario, podía ser ésta: ¿Ha sido un libro difícil de escribir? Si se habla, en algún momento, de «días de dolor y desesperanza», ¿esa circunstancia vital ha requerido que el tiempo cauterizador haga su labor? El volumen también debe leerse como crónica y relato, historia y confesión. La vida es camino que se hace al andar y al detenerse. Mirar con seguridad al pasado –los golpes, a la larga, fortalecen– es desmitificar el pasado. Si el zamorano se desnuda emocionalmente en algunos poemas, da prueba de firmeza. Esta lírica también es una poesía de la experiencia.
Nada de su escritura anterior, aún con asuntos autobiográficos, había elegido esta vía, que no resulta fácil. Con anterioridad, Barrueco (1972) optó por la novela («Recuerdos de un cine de barrio», « Monólogo de un canalla» y «Te escribiré una novela»), el teatro («Vengo de matar a un hombre»), el cuento («El hilo de la ficción») y el microrrelato.
El poemario del zamorano aparece con otro de Javier Das («Sin frío en las manos»), y los dos configuran el libro «No hay camino al paraíso», publicado por la editorial madrileña "Ya lo dijo Casimiro Parker". Los dos: Testimoniales. Los dos: se enfrentan a las adversidades con estoicismo y refrenada valentía.



El enlace a la noticia, aquí.

Ley de vida, de David González


Este fin de semana, en Gijón, según dejamos las cosas en el hotel, decidimos ir a la librería Paradiso. Habíamos oído hablar de ella en muchas ocasiones, pero nunca la habíamos visitado. He de decir que es una pasada por dentro. Se mantiene igual que cuandó abrió, hace más de 30 años. Y lo mejor de todo, es que puedes encontrar joyas que al menos en Madrid es muy dificil. Y una de esas joyas fue una copia de Ley de vida de mi hermano David González. Había buscado ese libro por Madrid, en librerías de viejo, por iberlibro, y nada. Así que me llevé una buena alegría al encontrarlo, y por supuesto, al leerlo después.


MATEMÁTICAS


En la portada de mi diario
han sacado
a una niña rubia
a la pizarra.
La niña
está de espaldas
al resto de la clase;
está de puntillas
el brazo izquierdo levantado
una tiza azul
entre sus pequeños dedos.
El maestro le ha puesto
una operación de matemáticas
para que la resuelva.
Una suma.
Una suma que está chupada:
uno + uno.
A ella le da tres.
A mí,
cada vez que abro el diario
y leo lo que voy
escribiendo en sus páginas,
también.

Tres.



David González. Ley de vida.
DVD ediciones. 1998.

martes, 16 de junio de 2009

La historia de Julián. Memorias de heroína y delincuencia


Una verdadera pasada de libro si has disfrutado viendo películas como Perros Callejeros, Navajeros o Colegas, entre otras. Todo el libro es el relato real de la vida de Julián, delincuente común y enganchado a las drogas desde finales de los 70 hasta principios de los 80. Contado todo a un amigo de su hermano, éste lo recoge en este libro, que merece la pena leer.


Pagué tres meses y salí a la calle. En cuanto salí empezamos con los bancos. Lo de las joyerías nos había mosqueado. Ni joyas, ni hostias, dinerito fresco. Ya no queríamos otra cosa. Dinero.


Juan F. Gamella. La historia de Julián. Editorial Popular. 2008.