jueves, 22 de noviembre de 2007

ESTRELLAS Y TACHUELAS de Karmelo Iribarren


ESTRELLAS Y TACHUELAS

Las estrellas refulgen en el cielo
como tachuelas
en la chupa de un heavy,
pero a mí ahora mismo no me dicen nada,
me dice más el silencio
de estas calles espejantes
por el primer chaparrón otoñal.
Las farolas se miran en los charcos
y más de una ventana encendida también.
Es probable
que detrás de alguna de ellas
se esté desnudando
poco a poco una mujer,
mientras observa no sin curiosidad
a ese hombre cabizbajo que atraviesa la calle
como con pinta de no saber a dónde ir.
Hasta es posible
que desee que esté allí.
Todo esto son sólo especulaciones
sin ninguna base real, lo sé,
pero me sirven
-de hecho me ha servido ya-
para llegar acompañado hasta el portal.


Nota: Este poema pertenece al libro "Ola de frío", de la editorial Renacimiento. 2007.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Poema de Antonio Orihuela


(AL FINAL DE LA COMIDA)

Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer comprensibles mis versos.

Loca de contenta,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuanto termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse,

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.



Este poema pertenece al libro "Lo que piensa la ballena del arponero" de Antonio Orihuela. Lo podéis encontrar también en "Antología poética para una política de luciérnagas", de la editorial DELSATELITE.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Poema en el recital de David González

Como dije hace poco, David González, en su último recital, tuvo el detallazo de leer un poema mío. Aquí os dejo el video del momento. Simplemente agradecer a David el que lo leyese, ese gran gesto que tuvo que para mí fue muy especial. Muchas gracias.


Y aquí os dejo el poema, por si no se escucha muy bien el video.


EL DESEO

Coge el coche,
te invito
a escuchar
un disco nuevo
que me he comprado.
Y de paso,
si quieres,
cenamos en algún
bar de carretera,
en el que quieras,
di un kilómetro
y nos paramos.
Seguro que allí
no hay tanta luz,
y con un poco de suerte,
si la noche está despejada,
podremos ver las estrellas.
Creo que si lo pienso
nunca he visto una estrella
fugaz.
Y tal vez ese sea el problema
en todo esto,
que nunca he podido
formular
mi deseo.

Blog de David González

Desde aqui decir ante todo dos palabras: MUCHAS GRACIAS. David González ha subido uno de mis poemas a su blog "Yo no quiero ir al cielo", acompañándolo de un comentario que a mí me ha dejado tocado. Pocas veces la gente te echa un cable de una forma tan sencilla y sincera.
Pues eso, que no sé bien qué poner, pero ante todo dar las gracias a David por el gesto, y por hacerme parte de ese gran blog que tiene.

viernes, 16 de noviembre de 2007

TODO, NADA de Roger Wolfe


TODO, NADA


Cuando todo son
malas noticias
o simplemente –y peor-
todo es una gigantesca
ausencia de noticias
hace falta algo
para sacar fuerzas
de donde no las hay
y seguir con la comedia.
El teléfono es Dios
que se ha callado.
El buzón se ha transformado
en papelera.
La gente
a la que alguna vez
hemos querido
es un recuerdo
que se pudo haber soñado.
Cualquier cosa puede servir
y nada sirve:
la muerte de alguien
que nos roce muy de cerca.
Una amenaza de desahucio
por impago de alquiler.
El diagnóstico de alguna
enfermedad, si no fatal
entretenida al menos.
Un ataque
de migraña.
Un tumulto histérico
en la calle.
Una vieja
comiéndose un plátano
en un banco,
bajo la lluvia.
Lo que sea
menos este asco incoloro
en que se pudre el corazón.
Bombeando
por pura incapacidad
para otra cosa.


- Poema del libro "Días sin pan" de la editorial Renacimiento. 2007.

jueves, 15 de noviembre de 2007

"LOS TIRANTES" de Raymond Carver


"Todos nosotros" de Raymond Carver, es un pedazo de libro que estoy disfrutando poco a poco. Ayer, leyendo en la cama, me impactó mucho este poema. Aquí os lo dejo, para que disfrutéis con él.
El libro es de Bartleby Editores, y merece mucho la pena.



LOS TIRANTES

Mamá me dijo que no tenía ningún cinturón que me sirviera y
que iba a tener que llevar tirantes al colegio
al día siguiente. Nadie llevaba tirantes en segundo
ni en ningún otro curso. Me dijo,
los pondrás o te daré con ellos. Yo no
quería más problemas. Mi padre dijo algo. Estaba
en la cama que ocupaba la mayor parte de la habitación
de la cabaña en la que vivíamos. Nos preguntó si no podíamos
callarnos y resolverlo por la mañana. ¿No tenía que levantarse temprano
para ir al trabajo? Me pidió que le trajera
un vaso de agua. Es culpa de todo ese whisky, dijo mamá. Está deshidratado.

Fui al fregadero y, no sé por qué, le llevé
un vaso del agua jabonosa de lavar los platos. Lo bebió y me dijo, sabe
rara, hijo. ¿De dónde la sacaste?
Del fregadero, le contesté.
Creí que querías a tu padre, dijo mamá.
Y le quiero, le quiero, dije yo, y fui al fregadero, metí un vaso
en el agua jabonosa y me bebí dos vasos nada más
que para demostrárselo. Quiero a papá, le dije.
Creía que me iba a poner malo allí mismo.
Si yo fuera tú me sentiría avergonzada, dijo mamá. No entiendo
cómo puedes hacerle eso a tu padre. Y bien sabe Dios que mañana
vas a llevar esos tirantes, porque si no,
te arrancaré el pelo a mechones. No quiero poner tirantes,
dije yo. Vas a ponerlos, dijo ella. Y con las mismas
cogió los tirantes y empezó a pegarme con ellos en las piernas desnudas
mientras yo iba a saltos y gritando por la habitación. Mi padre
gritó que parásemos, por el amor de Dios, estaros quietos. Le dolía
mucho la cabeza y además se sentía mal del estómago por el agua de lavar
los platos. Eso es gracias a éste, dijo mamá. Entonces alguien empezó
a dar golpes en la pared. Primero sonaba
como un puñetazo boom, boom, boom y luego como si alguien
golpeara con el mango de una escoba. Por el amor de Dios,
váyanse a la cama, gritó alguien.
¡Basta ya! Y nos acostamos. Apagamos las luces y
nos fuimos a la cama. Quedamos en silencio. El silencio de una casa
en la que nadie puede dormir.

miércoles, 14 de noviembre de 2007


Copio aquí tres poemas de Karmelo Iribarren, del libro "La Ciudad" de la Editorial Renacimiento. Un libro sencillamente genial, de lo último que he leído sin duda alguna uno de los mejores.


LA FELICIDAD

Te sientas en una terraza
a tomar algo.
A pocos metros de ti,
niños y niñas patinan, saltan
a la comba, se pelean.
Enciendes un cigarro,
fumas plácida-
mente. Al fin llega
la cerveza: en su punto,
espumeante, fresca.

Cierras los ojos
y "esto es la felicidad",
te dices.

Luego los abres
y ves a ese pobre viejo
hurgando en las papeleras.



YA ENTONCES

¿Te acuerdas?

Te daba tu madre la paga
y salías disparado
a la tienda.

Y una vez
con el botín en tu poder
-palotes, corazones,
regaliz, culebras...,
lo que diese de sí un duro-,

te ibas a un banco del parque,

te sentabas,

y a vengarte del mundo.



EL AMIGO

Llora cuanto quieras
sobre mi hombro,
desahógate,
cuenta conmigo
para lo que te haga falta.

Pero no te equivoques,
no soy mejor que él:

le envidio
cada una
de tus lágrimas.