miércoles, 10 de octubre de 2007


No pido más.
Acercarme a la librería
a recoger los libros encargados,
- hoy son David González
y Karmelo Iribarren. -
Caminar echándoles
un ojo,
sentarme
en la plaza Uncibay
y tomarme una cerveza.
Volver a casa,
comer algo
y jugar con la gata.

No pido más,
si acaso,
poder repetirlo
cada sábado.

martes, 9 de octubre de 2007


Una habitación de hostal
es el mundo durante unas horas.
Un mundo donde
la tienes a ella y nada ni nadie
os molesta.
Un mundo donde hacer el amor
sin pensar en nada más.
Pero sólo has pagado unas horas
y todo se acaba
demasiado pronto,
cuando
sales de allí
y ella recibe una llamada
de él.

lunes, 8 de octubre de 2007


Una de las mayores
sensaciones
es conducir bajo la lluvia.

Con algo de música,
con las luces encendidas,
con horas y carretera
por delante.

En un tiempo
que te desnuda
poco a poco.

Y si te descuidas
te morderá
los músculos.

Es bueno estar
solo cuando
no sabes quién es mejor
para acompañarte.

Canturreando
la letras de esa canción
que nunca acabas
de aprenderte.

Y buscando un lugar
para dormir
y poder darte una ducha
caliente.

Es bueno ver alejarse una ciudad
mientras otra te espera.

Aunque no siempre
acabes en ella.

Aunque simplemente
busques un círculo
a trazar con el coche.

Pero tan grande
que te hace perder
el sentido.

Y todo parece
hacerse más pequeño,
perder algo de color.

Porque entonces
sólo te tienes a ti,
y tal vez a un café,
o un cigarro,
o nada,
puede que nada
sea la mejor compañía.

Porque puede que mañana
todo tenga la misma forma que ayer,
pero a ti por dentro
algo te ha envenenado
y ya no puedes parar.


Si te quedas parado,
si te sientas y nada te hace continuar,
entonces en tu espalda
sólo sientes su caricia.

La vida te deja de lado
si no reparas
en agarrarte a ella con fuerza.

Nada te hará moverte
si, antes en tu cabeza,
no has tenido ese deseo.

Porque un día te miras
al espejo
y ves que tu mirada
se ha derretido.

Porque aunque
no lo deseases
no hiciste nada por evitarlo.

Piénsalo.

La vida
no espera a nadie.

Ni a ti.

Ni a mí.

Y el día menos pensado
querrás mirar atrás
y sentirte orgulloso.

Para no tener
que guardar en un cajón
todos esos interminables
minutos.

Ese tiempo en que
no dijiste ni hiciste nada.

Ese tiempo
en el que te has ido muriendo,
ese tiempo
en el que has enfermado
sin conocer las causas.

jueves, 4 de octubre de 2007

Adios al blog de David González


David González ha decidido cerrar su blog, dejar de actualizarlo, dejar de mostrarnos poemas increibles que muchos hemos disfrutado. No me detendré en las razones, esas están en su blog, "Algo que declarar" que esta en la zona de links. Yo me limitaré a decir que, cuando he leído la noticia, lo que he pensado es la gran perdida que eso supone para el mundo de la poesía. David ama la poesía y eso nos los ha transmitido a muchos de nosotros. Yo, particularmente, voy a echarle mucho de menos, y creo que no sólo hablo de mí.

Pero bueno, sé que no van a poder con él, tal vez su cara más cibernética quede mermada, pero David continua peleando, y mucho.

Desde aquí mí más sincero apoyo, y remito los mismo versos de David que El Kebrantaversos ha puesto en su blog:

"estos poemas están dedicados
a los hijos pródigos que jamás regresaron a casa,
a los que siempre besamos la lona del cuadrilátero
y a todos aquellos que, en épocas de sequía, tenemos
que bebernos nuestra propia saliva."

Hay algo
irónico
en todo
lo que nos rodea.
Algo
que no tiene
demasiado sentido
y demuestra
que esto sigue
sin funcionar.
Como
cuando
vas con un libro
en la mano
por la calle
y de tu derecha
sale un ejecutivo,
muy bien vestido,
muy bien peinado,
muy bien integrado,
y detrás suya
hay un anciano
que se viste de payaso
(triste, aunque el
maquillaje
no lo disimula),
y que tiene
que
pasar demasiadas
horas en estas calles
para poder ganar
cuatro míseras monedas.


No,
no tengo vértigo,
no tengo miedo
al agua,
ni a los lugares abiertos.

Tampoco
temo
los ascensores,
ser asesinado,
secuestrado,
linchado.

No tengo miedo
a nada
de eso.

Esto
va mucho
más allá.

Tengo
miedo
de no hacer nada,
¿entiendes?,
de no hacer nada.

Tengo
miedo
de perderlo todo,

la cabeza,
el dinero,
mi vida.

Todo.



NOTA: La actualización de hoy se la quiero dedicar al KEBRANTAVERSOS, que ha sido la primera persona que ha cogido un poema mío y lo ha querido colgar en su blog. Y bueno, para mí es un gesto que me recuerda que hay cosas que siguen mereciendo la pena. Desde aquí un gran abrazo para él.