
Subo el borrador de un poema que escribí ayer en una cafetería mientras me tomaba una cerveza.
Te puedo contar las reglas,
los secretos,
qué hacer en cada momento.
Puedo no ocultarte nada,
dejar en tus manos todo
lo que con el tiempo
he aprendido.
Pero lo malo
es que, si lo hago,
si me decido a ello
y sales fuera a probarlo,
te darás cuenta, como yo,
que al final
todo es una gran mentira.
Y lo peor
es que, aún así,
ellos la creen
y la aceptan en sus vidas.





