sábado, 7 de julio de 2007


Es fácil cuando queda poco por decir,
cuando has limpiado debajo de tu cama
y sacas brillo a tus zapatos.

Es fácil si cada estación es la correcta,
si un mapa es un punto tan grande
que todos los destinos son el mismo destino.

Es fácil así, con poco peso
en cada uno de tus hombros
y la carteta llena de pápeles en blanco.

Cuando fuera dos gaviotas
juegan a darse caza
y los gatos escalan muros
para encontrar la comida.

Es fácil si cierras los ojos,
pero también si los mantienes abiertos.

Es fácil ahora,
pero puede que después también lo sea.

Si en cada lámpara encendida
viven especies extinguidas.

Si el agua cae en tu cara
y se cuela entre tus labios.

Es fácil según como lo mires,
según lo que esperes de ello.

Porque si no la sensación es demasiado directa,
y puedes perder el equilibrio
justo cuando pases por el lado más alto.

Y miras por la ventana,
y ha dejado de llover,
y tal vez vuelva a ser hora
de salir a la calle y olvidar todo
lo escrito hasta ahora.

He visitado
cientos de veces
el espacio que queda
entre nuestras camas.

He calculado
la presión mínima
a ejercer
para no entrar
en tus sueños.

A veces cuando duermes
te giras y me besas,

a veces cuando duermes
me miras con tus ojos cerrados,

a veces cuando duermes
yo me siento a observarte.

Sin más que hacer
que dejar pasar el tiempo.

Apoyando mis brazos
sobre mis piernas.

Juntando mis pies.

Dejando pasar el tiempo.

Compongamos una canción hoy,
quedan notas en alguno de esos sobres
y alguna idea sujeta a ese tablero.

Compongamos una canción hoy
en la que siempre comience a nevar,
con vaho en las ventanas
y coches con los faros encendidos.

Busquemos la duración adecuada,
el ritmo correcto,
la intensidad precisa
para no rasgar el papel.

Hagámoslo sin luz,
sin música,
sin bolígrafos
y sin tinta.

Como dos niños
pintando con los dedos
que no respetan los límites.

Atropellando aviones de papel
a nuestro paso.

Y nuestros cuerpos
en equilibrio
sobre el respaldo
de cualquier silla.

Tal vez si empezamos hoy
mañana podamos borrarlo todo
y comenzar de nuevo.

Ni siquiera importa
si al final
tú,
o yo,
no escribimos la letra.

Porque a este rincón
de la habitación
siempre lleganla misma música.

viernes, 22 de junio de 2007


*La altura desde tus ojos es un balcón sin barandilla, un río que arrastra todo lo que encuentra, un vaso arañado por el paso del tiempo.

Y en mi alcoba escondo una foto en blanco y negro, un intento de llamar tu atención.

En un diario que a diario se contradice. Retorciendo aiones de papel que escapan del fuego.

miércoles, 20 de junio de 2007


..repito casi la misma imagen que hace unos días...

...la portada, como se puede ver, es la misma que ya dije...

...ahora he estado diseñando la contra...

...la he dejado muy despejada y en blanco para no recargar demasiado y así la portada puede ganar
más protagonismo...

...¿qué os parece?...

...la parte en la que he puesto algo sobre mí me resulta muy rara, pero no sé, como lector a mi me gusta saber algo de quien escribe el libro...

...un saludo...

Me gusta observarte
mientras duermes.

Me gusta observarte
esas veces
que no sabes
que estoy ahí,
mirándote.

Cuando la realidad
se reduce
a ti,
a la expresión
de tus ojos.

Y luego despiertas,
y sonríes,
y me miras.

Y unas veces
te quedas así,
mirándome,
y otras
vuelves a dormirte.

Y de nuevo
yo vuelvo a estar ahí,
atento a como respiras,
atento a cualquier
cambio
que se produzca en tu cara.

Como quien
puede distinguir
por primera vez
aquello
que le da
un motivo para seguir
y necesita
unos segundos
para confirmar que es real.

jueves, 14 de junio de 2007


Copio un día de un cuaderno que encontré hace poco. El cuaderno cubre más o menos un año entero, de abril del 2005 a abril del 2006.

04/05/05

Al lado de la maleta he quemado los últimos libros. Es curioso, la casa vacía da demasiada sensación de soledad. En el ambiente pesa una carga de melancolía y tristeza, un echar la vista atrás y recordar las escenas vividas entre esas cuatro paredes. De pie, solo en medio de lo que era mi salón comedor, ya solamente distingo mis pertenencias junto a la puerta. Fuera, en la calle, la tarde aún me regala parte de la luz que me permite dar una coloración aún con más carga psicológica. No sé bien quién entrara a formar parte ahora de esta casa, pero una parte de mí creo que se quedará para siempre. Me siento violado, con la intimidad rota, será mejor no ver una vez más las habitaciones. Con la puerta cerrada podría cambiar de nombre y no lo notaría, debe conservarse el calor en el respaldo de la silla.

01:23, por la noche mi vida se concentra, se vuelve más clara. Como dice Jonsi “estaría perdido de no poder tener esta visión de la vida”

Juego a cazar fantasmas con una espada de madera. Por su poco peso me es fácil contrarrestar los golpes. Caminando por la calle me he cruzado con un gato anaranjado que enseguida se me ha acercado. Tenía el pelo suave, en el momento que ha notado mi mano sobre él, se ha tumbado aceptando las caricias y ronroneando.

Escribir a base de espirales sería confuso pero precioso. Puede que no, depende del grado de coherencia de lo expresado.

Viajo en amarillo. Con un buen plano te encontraría durmiendo en un lago. Y justo cuando fueses a comenzar a nadar me aferraría a tu cola aún con el riesgo de morir ahogado.

En un manojo de llaves es más larga la que antes atraviesa el corazón. Con la demás se puede leer la correspondencia mientras nos resistimos a darnos por vencidos.

Buenas noches princesa, te esperan los monstruos al otro lado de la puerta, mantente despierta y se devorarán entre ellos.