domingo, 8 de abril de 2007


He estado rebuscando entre cosas antiguas que tuviese escritas y voy a poner unas pocas.. Es de una época en la que escribí una especia de diario sin ser un diario.. Simplemente escribía sin parar, no porque tuviese mil cosas pensadas para escribir, si no porque si no me volvía loco:


21/03/2005

Prejuzgado por un crimen nunca cometido, castigado y encarcelado con las risas de los demás presos de fondo. Han colgado mis ropas. Ahora toca ser un eslabón más, un número que no me atrevo a pronunciar. Todos los días en el patio me enamoro de Marilyn y ella me dedica su sonrisa sin enseñar los dientes.

He dejado la marca del vaso de café en la mesa, una luna llena de café, una noche que huele a hierba marchita, un payaso con los guantes de boxeo desatados, una mantis religiosa sin Dios.

“No te dejes nada en el plato”, pues que venga otro y elija los restos.


28/03/2005

- Instrucciones para robarle la vida a un gorrión:

Retener con firmeza entre las manos un ejemplar de gorrión. Cerrar cualquier abertura que pueda surgir en esta unión y esperar. Cuando notemos el cese del aleteo habremos robado la vida a tal animal. Es aconsejable apoyar las manos en la boca y absorver al mismo tiempo que se realiza el proceso con el fin de hacer nuestra toda la cantidad de vida posible.


29/03/2005

No quiero ser yo quien desate tus zapatos. No quiero ser yo quien dicte si tu plato permanece caliente. No quiero ser yo el comienzo de tu decadencia. No quiero pensar en la forma en que llueve y volverme loco, sólo quiero saber que mantienes en pie tus falsas esperanzas.

viernes, 6 de abril de 2007


Puedes estar sentado
en cualquier lugar,
tranquilo.

Y tener un espejo enfrente
como tantos otros días.

Y cuando menos te lo esperas
te das cuenta
de que algo ha cambiado.

Hoy,
no sabes bien por qué,
quien se ve reflejado
no eres tú,
o quizá sí.

Porque por primera vez,
te puedes mirar
directamente a los ojos.

Y penetrar en ellos.

Hoy puedes reconocerte,
y eso puede ser algo
muy difícil.

Darte cuenta
de que tus ojos
reflejan lo que nunca
dejas ver.

Porque por primera vez
eres capaz
de verte como otra persona,
eres capaz
de verte desde fuera.

Y te valoras,
te juzgas.

Y a veces da miedo
toparnos con nosotros mismos.

Hacernos preguntas,
insultarnos,
hablarnos,
incluso odiarnos.

Cuando te ves desde fuera,
por un momento,
el mundo se reduce
a ti.

A lo primero
que se te ha pasado
por la cabeza
cuando te has visto.

Porque
puede llegar a ser
como un martillazo
en el pecho.

Puede ser
el momento
más duro
si te das cuenta
de que no eres
quien te gustaría ser.

Y te quedas pensativo,
mirándote,
intentando cambiar
esa expresión de ojos.

Porque dentro de un rato
tendrás que dejarte atrás.

Y lo último que quieres
es quedarte en tu mente,
pensando que sólo puedes
trasmitir aquello que has visto
hace unos minutos.

miércoles, 4 de abril de 2007


Si hoy llueve
sacaré los muebles a la calle.

Me pondré mi sombrero
y ropa negra.

Fumaré un cigarrillo
sin tan siquiera encenderlo.

Si hoy llueve
te recogeré,
y juntos pintaremos
cada rincón sin luz.

Si hoy llueve
plantaré mis zapatos
en el jardín.

Si hoy llueve
mi viejo cuco
volverá a cantar
cada hora en punto.

No vale la pena
guardar un revolver
descargado en el cajón.

No merece la pena
haberlo comprado
si únicamente lo tememos.

Hay que saltar
si la ventana se abre de golpe,
si descubrimos
que nosotros la dejamos cerrada.

Hay que gritar, bailar,
cantar.

Hay que seguir ese camino
que se pierde
cerca del río.

Hay que tener presente
que nos podemos caer,
que tal vez
mañana
nos arrepintamos.

Pero hay que vivirlo,
saborearlo,
tratar de capturarlo.

Pues nunca se sabe,
pero tal vez
la siguiente vez
que lo queramos hacer,
entonces
ya sea demasiado tarde.

viernes, 23 de marzo de 2007


Yo,
por raro que parezca,
he conocido
a un chico con alas.

Un chico
que sabe volar
a zonas que nadie
conoce.

Y tal vez,
si eres afortunado,
te lleva a volar con él.

Y te enseña
a mirar el mundo
desde su punto de vista.

Donde la poesía
es el día a día,
y la vida
huele a vivir
intensamente.

Al que después
puedes tardar
mucho en regresar.

Y echas de menos
cuando te alejas
de él.

Porque sabes
que allí
renaciste de nuevo.

Allí empezó
todo
cuando
no te rodeaba nada.

Y entonces
piensas que algún día
volverás,
porque lo necesitas,
porque lo recuerdas
y no te vale con ello,
porque una vez
que lo has probado
no vale
pasar página
sin más.



* Dedicado al niño con alas.

martes, 20 de marzo de 2007


Hay, cerca del mar,
un lugar al que retirarse.

Un lugar
desde el que salir a pescar,
desde el que contemplar el tiempo.

Un lugar para vivir
esta vida,
y alguna otra que pueda venir.

Hay un lugar
cerca del mar
donde desabrocharse
la camisa,

hay un lugar
cerca del mar
donde hacer volar
mis poemas.

Pero si vas a llegar
eso nunca lo sabes,
aunque casi acaricies
su superficie
con tus dedos.

Tal vez mañana,
o pasado,
o el año que viene.

O nunca.

Tal vez ese
lugar exista
para seguir viviendo.

Para conservar
la esperanza
de no perder la cabeza.

Allí estás ahora mismo,
aunque tu cuerpo
siga metido en tu coche,
en una calle infestada
de tráfico.

Porque todos los días
te haces la misma
pregunta.

Y todos los días
te falta rellenar el hueco
con lo que quieres oír.

lunes, 12 de marzo de 2007


Te dedico
un terrón de azúcar
en café caliente.

Esperando
en un sillón rojo
a que se apaguen las luces.

Te dedico
una habitación
de espaldas al mar.

Te dedico
un jardín
de sauces llorones.

Pasando
las horas
delante de tu ventana.

Asómate
para que pueda verte.

Asómate
y salta a este jardín húmedo.

Te dedico
esta noche,
o cualquier otra.

Te dedico
los minutos
que tardé en escribir
esto.

Te dedico
un trozo de mi vida,
aquel que nunca sé
cómo utilizar.

Te lo dedico hoy,
y mañana quizás también.


Y si te gusta
podremos repetir,
si quieres,
si al final te convence,
si todo esto
te puede emocionar
lo más mínimo.