martes, 16 de enero de 2007



Mientras te espero
alguien está gritando
en su habitación.

Desde mi ventana
sólo percibo su figura
tras la cortina,
pero puedo diferenciar
dos cuerpos.

Quién sabe
si hoy ya no dormirán
juntos,
si ella le está diciendo
que es mejor dejarlo,
que necesita un tiempo,
que se ha enamorado
de otro.

Por eso
mientras espero
enciendo un cigarro
y dejo que se consuma
sin llevármelo
a los labios.

Porque
ese hombre
quizá mire por la ventana,
quizá piense
que merece la pena
saltar y dejar todo atrás.

Y entonces,
si me ve,
le ofreceré una calada,
aunque sé
que está demasiado lejos
como para alcanzarlo.

Pero quién sabe,
tal vez nunca llegues,
y éste sea el único
pasatiempo
mientras me doy cuenta
que hace rato que me miro
al espejo.

domingo, 14 de enero de 2007


Esta historia tiene un final feliz,
un final de esos de película,
un final de tres letras,
un final con el beso de la pareja,
con el aplauso del público.

Aunque ahora
haya dejado de leer
y la cafetera no funcione
como debería.

Pero esta historia
tiene un final feliz.

Aunque no disfrute
de la música que pongo,
aunque haga frío
y no encuentre el modo
de aplacarlo.

Y tiene un final
feliz
porque todo eso que ocurre
le da sentido a estar aquí,
le da sentido a tirar la ropa
por la ventana
y bañarse a las tres
de la mañana.

Le da sentido
a una lámpara sin bombilla,
a un alquiler demasiado caro,
a un edificio con mal olor.

Le da sentido
porque elegirlo
fue la clave,
porque yo fui quien quiso
que todo sucediese
como te lo cuento.

Y el final feliz se lo das tú,
cuando en media hora
entres en mi coche
y me saludes con un beso.

jueves, 11 de enero de 2007


Necesito
más de dos vidas
para poder entender
por qué de vez en cuando
nada parece funcionar,
por qué si te miras en el espejo
y éste te refleja
siempre te ves desmejorado.

Necesito
más de dos vasos de vino
para abrazarte esta noche
y sonreír un rato,
hace horas vi tus manos
recorrer demasiadas
cicatrices.

Necesito
tantas palabras
que he quemado cientos
de diccionarios,
y aún así se quedan cortas
para acabar bien
este poema.

Te querría contar
que ayer lloré,
que me acordé de cuando
aún sonreíamos juntos,
de esa época
que ahora
queda tan lejos.

Pero sólo pude dormir
y olvidar,
hacer que todo se apagase
y esperar,
al fin y al cabo dicen
que mañana
siempre será otro día.

Esperemos que al menos
varíe realmente,
y si no, bueno, ya sabes
dónde encontrarme.

Las calles se hacen tuyas
con un cigarrillo en tus manos,
o con un café caliente
en un vaso de cartón.

Con la camisa nueva,
los zapatos gastados,
y un mapa que indica
donde te perdiste anoche.

Porque eres invisible
cuando nadie repara en ti,
cuando tu hueco está
marcado en el suelo,
cuando sabes tu nombre
y el dinero guardado
en tu bolsillo.

Con el frío en tu cara,
y el vaho
haciendo el amor
con esos ojos verdes
que no cesan
de mirarte.

viernes, 5 de enero de 2007

Si fuera está nevando

alguien olvidó

tu nombre

esta noche.


Alguien que busca

en su cama

un lugar seguro

donde evitar

el vértigo.


Mientras

en la calle

la nieve calma

el insomnio

de la ciudad.


Con demasiado peso

en cada una

de tus manos

y el frío

entre tus dedos

atrofiándolos.


Nunca antes

una pared

pareció

un pasillo sin puertas,

el muro

contra el que

golpear

tus sueños.


Y te muerdes

el labio

para despertar,

aunque

la sangre te indica

que es hora

de asumirlo

todo.


Mientras

en la calle

se congelan

las parejas

en los parques,

mientras

sólo buscan

darse calor

mutuamente.

lunes, 25 de diciembre de 2006

domingo, 24 de diciembre de 2006


En la cafetería del tren
está el borracho
con su gorra de marinero.

Habla con la silla
vacía
de su izquierda
mientras el camarero
le sirve
otro whiskey.

Con las miradas
clavadas
en él.

Y sus sueños
en un poema con marcas
de apoyar
demasiadas veces
un vaso.

Todos los barcos
naufragaron para él.

Pero en el faro
aún le recuerdan.

Y mientras nadie lo ve
vuelve a su asiento,
y se sienta,
y se duerme.

Y pasadas dos horas
regresa con otra
copa entre
sus manos.

O con una pistola
que carga cada día
para asegurar el tiro.