jueves, 18 de mayo de 2006



Avísame de lo que conlleva seguirte.

Los elefantes nueren de dos en dos
al penetrar en el valle.

Por eso fui obligado a sobrevivir.

Cuando acabamos de hablar
tu sonido aún me hace daño.

Pero en el cielo no lo comprenden.

Porque desde lejos pareces otra,
y porque desde lejos yo sigo siendo el mismo.

domingo, 14 de mayo de 2006


Y de nuevo era de noche,
camuflada entre las cortinas,
dispuesta a atacarnos.

Y de nuevo tu cuerpo desnudo.

Nunca sabré si
desde aquel momento
salí perdiendo.

Porque no me encuentro
aunque repita las palabras,
aunque repita los esquemas.

Decidido a vestirme
y salir corriendo,
a enfrentarme al frío
que últimamente expresaban mis labios.

Con la mano en el bolsillo
acariciando las llaves,
destapándome en medio de la noche,
rescatándome de una cama helada.

Por todo esto nos despedimos,
por todo esto decidimos vivir,
vivir sin ataduras, sin el camino marcado.

Pero la noche sigue ahí,
camuflada entre las cortinas,
dispuesta a atacarme.

miércoles, 3 de mayo de 2006


Podría pensar
que en este espacio de tiempo
me he hecho más fuerte,
y que por eso
los pájaros
ya no paran en mi ventana.

Podría imaginar
que vas a ser tú
quien golpeé el cristal,
y que te colarás en mi cama
para calentarte los pies.

Pero la noche,
una vez más,
vestirá el mismo atuendo.
Y en los balcones,
las princesas, asustadas,
observarán como el río inunda el castillo.

domingo, 30 de abril de 2006


A esas horas
las calles me desprecian,
mientras avanzo,
mientras cada paso
me desnuda un poco más.

Desde los edificios,
desde sus cientos de ojos iluminados
me arrojan anzuelos,
para que caiga en su trampa,
para que mis tacones olviden
las notas que ayer escribimos.

Pero esta noche nos escaparemos,
esta noche que pronto se inundará,
esta noche en la que nuestros nombres
no quedarán escritos.

miércoles, 19 de abril de 2006



La ciudad responde despeinándote,
mientras tú, asustada,
me permites que te desnude.

Hoy cenaremos tranquilos,
sabiendo que no pudimos
escapar a tiempo.

En el centro de la mesa
dejamos olvidadas las flores.

Porque la noche se vuelve azul,
porque pronunciar hoy tu nombre
nunca será suficiente.

viernes, 14 de abril de 2006


He escrito todo sobre ti,
he dibujado tu voz,
me he vuelto niño en tu cuerpo,
he llorado al reconocer tu espalda.

Oculto, detrás tuya,
atando poesías a tu pelo,
con los pies fríos y la mente ocupada,
protegiéndonos de voces
que suenan desenfocadas.

Esta mañana volveremos a encontrarnos,
tú sin máscaras y yo con las manos sucias,
enfrentados desde esquinas opuestas.

Pero fuera aún suena la lluvia,
fuera nos borramos en los charcos,
fuera nos gritamos desde lejos.

Porque en mis pasos aparecerán los tuyos,
y cuando doble las esquinas miraré de reojo
que no te confundes de camino.