
Y de nuevo era de noche,
camuflada entre las cortinas,
dispuesta a atacarnos.
Y de nuevo tu cuerpo desnudo.
Nunca sabré si
desde aquel momento
salí perdiendo.
Porque no me encuentro
aunque repita las palabras,
aunque repita los esquemas.
Decidido a vestirme
y salir corriendo,
a enfrentarme al frío
que últimamente expresaban mis labios.
Con la mano en el bolsillo
acariciando las llaves,
destapándome en medio de la noche,
rescatándome de una cama helada.
Por todo esto nos despedimos,
por todo esto decidimos vivir,
vivir sin ataduras, sin el camino marcado.
Pero la noche sigue ahí,
camuflada entre las cortinas,
dispuesta a atacarme.






