miércoles, 8 de marzo de 2006


Los días comienzan justo en el momento en el que recuerdo que algo me mantiene vivo. Tal vez sea la melancolía del día que ha acabado, o tal vez el hecho de recordar todo lo que dejé en el camino. Entonces me visto, y descubro que en mis bolsillos conservo el catalejo de cuando jugábamos a espiarnos, de cuando jugábamos a ser unos desconocidos. Y lo abro, para mirar a través de el y buscar alguna escena que observar, algo en lo que fijar mi atención. Pero al final siempre pasa lo mismo, lo cuelgo de mi mochila y salgo a buscar los zapatos que dejé anoche en tu puerta, esperando que un día, a mi vuelta, descubra que una flor ha brotado en ellos. Y una vez más cuando llego se repite la misma escena: la puerta cerrada y en el suelo miles de cartas esperando ser abiertas, miles de cartas devueltas indicando “destinatario desconocido”.

lunes, 6 de marzo de 2006


Tal vez nadie le creyese cuando dijo que saltaría aquella distancia, tal vez todos se rieron de él. Y por eso por la noche lo intentó, cuando nadie podía decirle nada. Y aunque fue un buen salto en el último momento sus manos no llegaron a sujetarse. Y no hubo nadie para parar su caída.

miércoles, 1 de marzo de 2006


Cuando el violinista se subió a lo alto del tejado observó la luna. Se preguntó si desde allí arriba el vértigo sería mayor por la altura a la que estaba, y si sería capaz de asomarse. Entonces comenzó a tocar una canción y poco a poco bajó la mirada. Y fue cuando descubrió que, desde lo alto de aquel tejado, mirar hacia el suelo ya le producía vértigo, tanto que por poco estuvo a punto de perder el equilibrio. Así que se dio cuenta de que aunque desde allí pudiese imaginar lugares peores, el auténtico miedo se lo causaba aquel que más cercano tenía, aquel que se le agarraba en el fondo del cuerpo, aquel que se ocultaba mientras estaba distraído.

domingo, 26 de febrero de 2006


- Escribir a base de espirales sería confuso pero precioso. Aunque todo dependería del grado de coherencía de lo expresado.

- Viajo en amarillo. Con un buen plano te encontraría durmiendo en un lago. Y justo cuando fueses a comenzar a nadar me aferraría a tu cola aún con el riesgo de morir ahogado.

- En un manojo de llaves es más larga la que antes atraviesa el corazón.

- Pricesa, te esperan los monstruos al otro lado de la puerta. Mantente despierta y se devoraran entre ellos.

- Si nieva tal vez sea para congelar las ciudades, para congelar los momentos, para que la gente ande más despacio y se pare a mirar más a su alrededor.

lunes, 20 de febrero de 2006


Cuando alquien se corta las venas dentro de una bañera de agua caliente, esta provoca que se desangre más rápido. Puede ser por eso que dicen que la vida comenzó en el mar.

Pasé aquella tarde sentado en un banco del parque. Durante todo el tiempo que pasé allí me centré en observar las hojas que cada cierto tiempo se desprendían de las ramas de los árboles. Entonces, a última hora te vi aparecer. Llevabas un vestido rojo, provocando un toque de color en una tarde que continuamente había sido teñida por un tono marrón oscuro. Rápidamente me levanté, y quise seguirte sin saber el motivo. Y por eso me eché a andar, y por eso aún trato cada tarde de encontrar el camino correcto que tomaste, pero siempre acabo en el mismo sitio, al borde de una carretera. Y algún día te seguiré, y cuando volver la vista atrás no me permita divisar el comienzo te encontraré, porque me perdí una vez y únicamente perdiéndome una vez más puedo hallar un camino que no se escribe en ningún plano.

miércoles, 15 de febrero de 2006


Durante horas y horas observé como un corazón de manzana se oxidaba. Poco a poco se retorció y oscureció cada vez más. De debajo de la mesa fueron apareciendo pequeños insectos que lo devoraron lentamente, consumiéndolo mordisco a mordisco. Y al final, cuando ya no quedaban más que migajas, mi cuerpo cayó encima de la mesa. Y sentí, como por estar despistado, una hilera de insectos me había devorado el corazón.