
lunes, 20 de febrero de 2006

Pasé aquella tarde sentado en un banco del parque. Durante todo el tiempo que pasé allí me centré en observar las hojas que cada cierto tiempo se desprendían de las ramas de los árboles. Entonces, a última hora te vi aparecer. Llevabas un vestido rojo, provocando un toque de color en una tarde que continuamente había sido teñida por un tono marrón oscuro. Rápidamente me levanté, y quise seguirte sin saber el motivo. Y por eso me eché a andar, y por eso aún trato cada tarde de encontrar el camino correcto que tomaste, pero siempre acabo en el mismo sitio, al borde de una carretera. Y algún día te seguiré, y cuando volver la vista atrás no me permita divisar el comienzo te encontraré, porque me perdí una vez y únicamente perdiéndome una vez más puedo hallar un camino que no se escribe en ningún plano.
miércoles, 15 de febrero de 2006

domingo, 12 de febrero de 2006


Sentado en su cocina, en una silla, tacha del calendario el número correspondiente al día de ayer. Desde hace dos años, cuando su mujer murió a causa de una enfermedad, tacha todos los días que no la ve. Y tiene la ilusión de poder dejar algún día sin un trazo rojo encima. Porque aunque sabe que es casi imposible, esta seguro que un día de estos la distinguirá caminando por la calle, o en un cruce de ojos en algún semáforo, o tal vez se le presente en sueños para preguntarle que tal está. Y entonces ese día no tendrá que tacharlo del calendario.
miércoles, 8 de febrero de 2006


