lunes, 19 de septiembre de 2005


Por la noche, al acostarnos, me levantaba de la cama y en silencio caminaba hasta la cocina. Allí, de uno de los armarios robaba unos granos de café que guardaba en el bolsillo del pantalón. De esa forma, en el colegio, los días que estaba triste metía las manos en los bolsillos. Y tras unos segundos acariciándolos con los dedos, podía recuperar el olor que me permitía encontrarme de nuevo en casa, en la cocina, sentado, mientras tú preparabas una jarra de café.

viernes, 16 de septiembre de 2005


Mientras miraba por la ranura que dejaba tu puerta, vigilaba que nadie viniese por el pasillo. Aquella noche me sorprendí al verte llorar. Metida en la cama, tenías los ojos empapados en lágrimas. Con un nudo en el estomago me fui a mi habitación. Justo cuando cerré la puerta detrás mía, oí uno de tus sollozos a través de la pared.

jueves, 15 de septiembre de 2005


Aquella playa era mi paraíso, mi propio escondite. Vestido con pantalón blanco y camiseta a rayas paseaba en busca de las huellas abandonadas el año pasado. Por el paso del tiempo, toda la arena se encontraba llena de objetos que había traído la marea. Llamó mi atención un zapato, un zapato rojo de tacón utilizado a modo de mensaje de auxilio. En su interior encontré un collar de botones y una bolsa con canicas. Tras observarlo detenidamente durante un largo rato me dirigí al espigón, y tras escribir un poema en una de mis sandalias la arrojé al mar.

domingo, 11 de septiembre de 2005


Desde la habitación se distinguía el viejo parque de atracciones. Por las noches, me parecía ver como la noria volvía a funcionar y cientos de personas montaban en sus cestas. Todos los días, cuando pasaba rodeando su recinto, miraba a través de la valla y soñaba con poder entrar en el. Al cabo de tres años lo arreglaron y abrieron de nuevo. Pasado un mes, un accidente y tres muertos obligó a cerrarlo definitivamente. Por las noches, la noria, recibía visitantes que nerviosos, montaban sonrientes.

jueves, 8 de septiembre de 2005


Desde que vi aquel fantasma en mi habitación, no he podido dormir con la persiana bajada, necesito poder despertarme en cualquier momento y ver toda mi habitación. Al principio, algunas noches, dejaba el flexo encendido hasta que tu, viendo que ya estaba dormido, me lo apagabas. Incluso cuando duermo fuera de casa, antes de apagar la luz, me fijo en donde esta el interruptor por si tengo que pulsarlo en mitad de la noche.

miércoles, 7 de septiembre de 2005


* Esta noche dormiré tumbado junto a la puerta, justo donde pueda sentir la corriente de aire.
* De vez en cuando, cuando siento un fuerte dolor de estómago, abro la ventana de mi habitación y grito.
* El único recuerdo que conservo de aquellos días es la canela debajo de las uñas.

martes, 6 de septiembre de 2005


Recuerdo la cama de matrimonio. Recuerdo la ventana abierta y el aire frío rozándome los pies. Recuerdo como me abrazabas por detrás y la silueta de la ventana abierta recortada en el cielo. Pasé noches enteras sin dormir con los ojos abiertos. Durante horas y horas observaba el cielo y me concentraba en su azul oscuro. De vez en cuando jugaba a seguir con mi dedo la sombra que los árboles prolongaban en el techo.