miércoles, 7 de septiembre de 2005


* Esta noche dormiré tumbado junto a la puerta, justo donde pueda sentir la corriente de aire.
* De vez en cuando, cuando siento un fuerte dolor de estómago, abro la ventana de mi habitación y grito.
* El único recuerdo que conservo de aquellos días es la canela debajo de las uñas.

martes, 6 de septiembre de 2005


Recuerdo la cama de matrimonio. Recuerdo la ventana abierta y el aire frío rozándome los pies. Recuerdo como me abrazabas por detrás y la silueta de la ventana abierta recortada en el cielo. Pasé noches enteras sin dormir con los ojos abiertos. Durante horas y horas observaba el cielo y me concentraba en su azul oscuro. De vez en cuando jugaba a seguir con mi dedo la sombra que los árboles prolongaban en el techo.

lunes, 5 de septiembre de 2005


Cuando sin previo aviso logro susurrarte poesías al oído, puedo notar como en la oscuridad bailas alrededor mío. A través de la ventana, las cortinas reclaman libertad, y yo, sentado en medio de la habitación, decido que si cierro los ojos y aspiro el suficiente aire podré escapar volando hasta donde quiera.

domingo, 4 de septiembre de 2005


He soñado con un niño. Iba vestido con un peto verde, botas de lluvia rojas y una camiseta a rayas blancas y negras. Había pintado una rayuela de tiza en el suelo y saltaba de un numero a otro sobre una sola pierna. Cada vez que se paraba, perdía el equilibrio y agitando los brazos se recuperaba. Después de un rato mirándole, me di cuenta de que simplemente saltaba sobre su reflejo en un charco. Se paraba en seco y me miraba. Llevaba también unas gafas de pasta negras y sonreía enseñando los dientes.

Cuando cumplí ocho años contrataste un payaso para mi fiesta. A pesar de todos los juegos que hacía, solamente recuerdo que llevaba dentadura postiza. Cada vez que se reía esta temblaba dentro de su boca. Al año siguiente, en la feria, le busqué en cada esquina del tren de la bruja.
Cuando éramos niños aprendimos a no llorar. Tu agarrabas mi mano y escapábamos al río. Allí me enseñaste a cubrir mi cuerpo de hojas, a dormir sumergido en el agua. Allí aprendí a sentir la tierra mojada bajo mis pies.

sábado, 3 de septiembre de 2005


Cuando sueño de vez en cuando incuyo música de fondo. No es fácil percibirla, realmente no se de su existencia hasta que despierto. Anoche te la intenté tararear para que soñases conmigo, pero de mis labios no fue capaz de salir ninguna melodía